Un artista entre rascacielos #NuevaYork

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¿Tienes talento suficiente para considerarte merecedor de un visado para trabajar en EEUU como artista? Pues toma nota: Adri Torres. Podría ser el hombre orquesta del papel: ilustrador, programador web, diseñador, project manager… Acaba de conseguir el visado O1B, más comúnmente conocido como el visado de talento. Averigua cómo.

adrian torres

Una de las ilustraciones de Adri Torres para la Universidad del País Vasco

A este  logroñés de 26 años siempre le fascinó Nueva York, pero no era la Gran Manzana la que entraba en sus planes cuando le concedieron el visado J1 con la beca Faro Global: «Mi intención original era irme a Londres o Suiza, donde ya tenía sendas becas concedidas para irme.» Así que ya en NYCcomenzó a trabajar en un pequeño estudio de marketing en Midtown y ahora es Project Manager en el departamento de Marketing de Leukemia&Lymphoma Society, la mayor fundación de investigación contra el cáncer del mundo.

¿Cómo fue el proceso para ser legal allí y si hubo algún problema?

«Al terminar mis prácticas de 6 meses, el mismo estudio me ofreció un contrato por lo que extendí mi visado J1. A los pocos meses me contactó una headhunter para ofrecerme una oportunidad en el departamento de marketing de donde trabajo desde entonces

Y tras el J1, ¿Conseguiste el visado de talento, no?

«Sí. El proceso es largo y complejo ya que los requisitos son altos y exigentes, pero la recompensa también lo es (hasta 15 años en el país). En este proceso tuve bastantes problemas con el consulado de España, ya que la comunicación y los plazos en el papeleo en algunos casos me hicieron pensar que no iba a cumplir los deadline de la tramitación en América.

¿Qué ventajas ves de vivir en NYC  y qué inconvenientes?

«La ventaja, sin lugar a dudas, es el desarrollo profesional que puedes conseguir si te ESFUERZAS (en mayúsculas, jaja). El típico lema del “sueño americano” parece una utopía, pero es cierto que se crea una sinergia creativa y motivacional en esta ciudad. Parece que todo es cuestión de proponertelo. Aquí no oirás el castizo “dejate de pajaros en la cabeza”, sino el “dalo todo y consiguelo”.

La contra es también el pro: vives para trabajar. Todo el mundo está enfocado en el trabajo y ocupado. Se echa en falta el tomártelo con calma o ver a tus amigos avisando con solo 5min de antelación en vez de planificarlo con semanas
 

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